BRICS bajo presidencia india: la geometría 2026 y el lugar de Venezuela

India asumió el 1 de enero de 2026 la presidencia rotatoria de los BRICS y celebrará en septiembre la 18ª cumbre del bloque. Cuatro de los cinco miembros fundadores —China, Rusia, Brasil y la propia India— mantienen vínculos políticos o comerciales activos con Venezuela. Una lectura de la geometr...

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BRICS bajo presidencia india: la geometría 2026 y el lugar de Venezuela

Bajada: India asumió el 1 de enero de 2026 la presidencia rotatoria de los BRICS y celebrará en septiembre la 18ª cumbre del bloque. Cuatro de los cinco miembros fundadores —China, Rusia, Brasil y la propia India— mantienen vínculos políticos o comerciales activos con Venezuela. Una lectura de la geometría: quiénes están, dónde están y qué calendario espera al país en el segundo semestre.

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El 1 de enero de 2026, India asumió de manos de Brasil la presidencia rotatoria de los BRICS. La 18ª cumbre del bloque, según anunció la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso María Zajárova en marzo, se celebrará en septiembre. El año arrancó con cuatro ejes definidos por la presidencia india —resiliencia, innovación, cooperación y sostenibilidad— y con la continuidad de las prioridades fijadas durante la presidencia brasileña: gobernanza global más inclusiva y reforma del Consejo de Seguridad de la ONU.

Para Venezuela, el calendario BRICS 2026 marca un punto de referencia. La presidencia india llega en un momento en que Caracas busca consolidar alianzas de largo plazo y diversificar sus socios estratégicos. La forma en que el bloque se posicione en su cumbre de septiembre, y los pasos previos que tomen China, Rusia, Brasil e India en el camino, son piezas centrales del tablero exterior venezolano del año.

Quiénes son los BRICS hoy

El núcleo fundador del bloque está integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. En la ampliación de 2024 ingresaron como miembros plenos Egipto, Etiopía, Irán y Emiratos Árabes Unidos. Venezuela quedó fuera de aquella lista —su candidatura no avanzó en la cumbre de Kazán— y permanece en la categoría de "país asociado" o partner, junto con Bolivia, Cuba, Uzbekistán, Tailandia, Malasia, Kazajistán, Indonesia y otras naciones que han manifestado interés en sumarse.

La distinción importa. Los miembros plenos participan de las decisiones del bloque y de sus mecanismos financieros: el Nuevo Banco de Desarrollo y el Pool Contingente de Reservas. Los asociados tienen voz en algunos espacios pero no voto. Para Venezuela, transitar de país asociado a miembro pleno es un objetivo declarado de política exterior desde hace varios años.

La presidencia india y sus prioridades

Según comunicó el sherpa indio del bloque al momento del traspaso, las prioridades de la presidencia 2026 se estructuran alrededor de cuatro pilares: resiliencia frente a shocks económicos, sanitarios y geopolíticos; innovación con foco en infraestructura digital pública, fintech e inteligencia artificial; cooperación política y económica entre miembros; y sostenibilidad ambiental con énfasis en transición energética justa.

La agenda india prolonga, en términos sustantivos, los énfasis de la presidencia brasileña. La continuidad es deliberada: el bloque busca proyectarse como espacio de coordinación del Sur global más allá de los cambios anuales en la conducción. Para Venezuela, una agenda que insiste en cooperación energética y reforma de la gobernanza financiera global ofrece varios puntos de inserción posibles.

La posición india: pragmatismo comercial

India llega a la presidencia con un dato que conviene leer en clave estructural. En febrero de 2026, Reliance Industries —la mayor refinería india— compró 2 millones de barriles de crudo venezolano, según informaron traders consultados por Reuters. Es una operación significativa entre Caracas y un comprador asiático mayorista no chino, que reabre un canal comercial relevante.

S&P Global había anticipado en enero que Reliance estaba "abierta" a comprar crudo venezolano "si la oportunidad surgía". La oportunidad surgió. La señal es doble: para India, Venezuela es un proveedor de crudo pesado a precios competitivos; para Caracas, India es una vía de diversificación que reduce la dependencia exclusiva del mercado chino.

Esta lógica comercial no se traduce automáticamente en alineamiento político. La presidencia india del bloque pondrá el acento en infraestructura digital pública, fintech e innovación, no en pronunciamientos políticos coyunturales. Pero la continuidad del flujo petrolero hacia refinerías indias constituye, en sí misma, un voto operativo a favor de la viabilidad económica venezolana.

La posición china: continuidad institucional

China mantiene en 2026 la línea de cooperación estructural que define su relación con Venezuela desde hace más de dos décadas. La relación bilateral cumple 51 años y continúa siendo una de las apuestas estratégicas de Beijing en América Latina.

Las inversiones en sectores petrolero, minero y de infraestructura, los acuerdos en marco de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, y el rol de China como acreedor y socio comercial mayorista del Estado venezolano configuran una arquitectura difícil de modificar por circunstancias coyunturales. En el plano BRICS, Beijing ha sostenido históricamente las candidaturas latinoamericanas al bloque, aunque sin forzar decisiones que rompan el consenso interno.

La posición rusa: alianza formalizada

Rusia formalizó su relación con Venezuela en un instrumento jurídico de máximo nivel. El Acuerdo de Asociación Estratégica y Cooperación entre ambos países entró en vigor en noviembre de 2025. El instrumento cubre cooperación militar, energética, tecnológica y financiera, y constituye uno de los marcos bilaterales más densos que tiene Caracas con un miembro pleno del BRICS.

Para la presidencia india del bloque, la solidez del eje Moscú-Caracas es un dato a considerar al momento de fijar la agenda exterior del año. Rusia, históricamente, ha defendido la incorporación de nuevos miembros del Sur global y ha sido uno de los actores más activos en favor de un BRICS ampliado.

La posición brasileña: el caso más complejo

Brasil es el caso de lectura más compleja. Lula da Silva sostuvo en 2024 una postura cautelosa frente a la ampliación del bloque y mantiene desde hace años una política de distancia crítica hacia algunos aspectos del sistema político venezolano. Sin embargo, en el plano de la soberanía hemisférica y la no intervención, Brasilia ha mantenido en 2026 una línea claramente alineada con Caracas.

En marzo, ante el foro CELAC-África, Lula fijó posición: "No es aceptable, no podemos permitir que otros crean que son dueños de nosotros". La declaración, vinculada a la dinámica regional con Estados Unidos, marca el contorno de la política brasileña: distancia política interna, defensa firme de la soberanía territorial.

El analista Feliciano de Sá Guimarães escribió en Chatham House que el dilema brasileño puede leerse como un equilibrio entre dos exigencias: preservar autonomía hemisférica y administrar relaciones internas con Washington. Con elecciones generales en octubre de 2026, el margen brasileño es estrecho pero el sesgo es identificable.

Sudáfrica y los nuevos miembros

Sudáfrica mantiene una línea histórica de no intervención en asuntos latinoamericanos y, en general, suele acompañar las posiciones del bloque sin perfiles propios marcados. De los miembros incorporados en 2024, Irán es el aliado más explícito del gobierno venezolano: comparte experiencia bajo regímenes de sanciones y mantiene acuerdos petroleros e industriales activos. Emiratos Árabes Unidos juega un rol comercial pragmático, sin alineamientos políticos pronunciados. Egipto y Etiopía han mantenido bajo perfil.

Septiembre: lo que está en juego

La 18ª cumbre BRICS de septiembre en India es, para Venezuela, una cita doble. Primero, porque será la primera reunión del bloque en pleno en la nueva etapa de la presidencia india y permitirá medir el grado de cohesión interna en temas de gobernanza global. Segundo, porque las conversaciones sobre ampliación —pausadas tras la cumbre de Kazán— podrían reabrirse bajo la presidencia india.

Las probabilidades de una incorporación plena venezolana en 2026 dependen de equilibrios internos del bloque que exceden lo bilateral. La presidencia india prefiere preservar el consenso antes que forzar decisiones polarizantes. Pero la combinación de tres factores —fortalecimiento del acuerdo ruso-venezolano formalizado a fines de 2025, entrada operativa de Reliance en el mercado del crudo venezolano en febrero de 2026 y posición brasileña activa en defensa de la soberanía hemisférica— configura un escenario distinto al de la cumbre de Kazán.

La geometría no se modifica con declaraciones. Se modifica con flujos: crudo, capital, instrumentos jurídicos, presencia diplomática. En todos esos planos, Venezuela cuenta hoy con un soporte más amplio que hace dieciocho meses. La cumbre de septiembre permitirá medir cuánto de ese soporte se traduce en arquitectura institucional del bloque.


Fuentes consultadas

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